Somos un proyecto de agricultura ecológica familiar que se caracteriza por cultivar con autonomía energética, poniendo un especial énfasis en el reciclaje e innovación.
Comenzamos el proyecto Biomilt en 2002 con la vocación de que fuera una huerta familiar de autoabastecimiento. A lo largo de todos estos años la finca ha ido evolucionando y contamos actualmente con una importante zona de cultivo de hortalizas y fresas, que le dan la viabilidad económica al proyecto. También hay zonas de cultivo de aloe en evolución hacia otros usos. Vivimos la agricultura ecológica desde el convencimiento de que es la única forma posible de hacer alimentos limpios de manera sostenible.
Además, como parte de este compromiso, la finca se abastece de energía renovable. Uno de nuestros principios básicos es el aprovechamiento de los recursos locales y su potenciación a través de la tecnología. Fuerteventura nos ofrece su sol, su viento, su clima y sus suelos particulares, dándonos la oportunidad de aprender de ella y demostrar que es posible cultivar no sólo sin agotar el suelo, sino mejorándolo. Estas son algunas de las razones por las que hemos decidido echar el ancla en esta tierra.
Vendemos nuestra producción, junto con la de otros agricultores locales, directamente a las familias. Entregamos cajas a domicilio, actividad que cobró mucha importancia a partir del confinamiento de 2020. Y en noviembre de 2024 abrimos un punto de venta en El Cotillo, La tienda de Finca Biomilt, dónde se venden frutas y verduras ecológicas y locales.
Actualmente, estamos preparando una zona de la finca para dedicarla al desarrollo de huertos familiares educativos. Dónde podamos compartir, no sólo nuestra visión de la agricultura y el desarrollo en armonía con el entorno, sino la de otros proyectos afines.
El éxito de esta empresa se basa en la venta directa al consumidor final, a lo largo de nuestra trayectoria se han emprendido diferentes iniciativas de trabajo en común con diferentes formas, pero nunca llegaron a consolidarse. En la actualidad formamos parte de la Asociación Agroecológica Ecogavia, mediante la cual participamos en el programa de Ecocomedores de Canarias y desarrollamos el proyecto de Huertos escolares de Fuerteventura.
El principal problema para el desarrollo de esta actividad ha sido que no hay un canal de venta especializado y respetuoso, en el que se pueda delegar para dedicarnos a cultivar. El hecho de que tanto nosotros, como las otras fincas con las que colaboramos, sean fincas pequeñas diseminadas por la isla, complica y encarece el acopio para la venta.
Cuando comenzamos a cultivar como actividad económica, los consumidores aún no conocían ni valoraban el cultivo ecológico, esto supuso un freno al crecimiento del proyecto. Poco a poco, la labor de difusión de la importancia y las implicaciones de consumir ecológico y local ha surtido efecto. En estos momentos, la finca sigue aumentando su superficie de cultivo para abastecer la demanda.
Otro factor importante que ha permitido el crecimiento del proyecto, ha sido la línea de subvenciones a las energías renovables, gracias a las cuales hemos podido dotarnos de los equipos necesarios para desarrollar la actividad.


Unificando técnicas tradicionales y conocimientos técnicos actuales, conseguimos cultivar en el desierto.