Arbolé es un proyecto ubicado en la comarca de Las Villuercas (Extremadura) dedicado a la recuperación, conservación y puesta en valor de la biodiversidad de frutales de la Península Ibérica.
La iniciativa parte de la idea de que el patrimonio agrícola no solo debe conservarse en colecciones, sino mantenerse vivo mediante su cultivo y consumo. Por ello, Arbolé trabaja en la recuperación de variedades tradicionales de frutales, muchas de ellas en riesgo de desaparición, combinando conocimiento científico y saber popular.
El proyecto aborda la conservación desde una perspectiva genética, pero también cultural y gastronómica: recuperar sabores, aromas y prácticas agrícolas asociadas históricamente a cada territorio. De esta manera, los frutales dejan de ser únicamente material vegetal para convertirse en parte activa del paisaje y de la alimentación local.
Los árboles seleccionados proceden de materiales adaptados durante generaciones a condiciones climáticas concretas, lo que los convierte en recursos especialmente valiosos frente al cambio climático. Su cultivo favorece sistemas agrícolas menos dependientes de insumos externos y más acordes con la agroecología.
Arbolé promueve así la reintroducción de estas variedades en huertos y fincas, facilitando que vuelvan a formar parte de la vida cotidiana y del sistema alimentario.
El proyecto nace ante la rápida desaparición de variedades locales sustituídas por cultivares comerciales homogéneos. La pérdida de diversidad genética supone también pérdida de cultura agraria y resiliencia ambiental.
El principal reto ha sido localizar, identificar y multiplicar variedades dispersas en el territorio, muchas conservadas únicamente en huertos familiares. El trabajo implica investigación, prospección y selección del material vegetal, además de su propagación y difusión.
La estrategia no consiste solo en conservar árboles, sino en volver a plantarlos y consumir sus frutos. Para ello se apuesta por la divulgación y la colaboración con personas agricultoras y con quienes desean recuperar estos cultivos.
El proyecto busca que la conservación se produzca en campo y no únicamente en bancos genéticos.
A nivel social
Arbolé recupera conocimiento agrícola tradicional y refuerza la soberanía alimentaria local. Facilita la autonomía de pequeños productores al ofrecer variedades adaptadas y menos dependientes de insumos. Revaloriza el patrimonio cultural ligado a la fruticultura.
A nivel ambiental
La biodiversidad cultivada mejora la resiliencia frente al cambio climático y reduce la vulnerabilidad a plagas. Los frutales locales requieren menos tratamientos y se integran mejor en sistemas agroecológicos, favoreciendo suelos vivos y ecosistemas equilibrados.


En Arbolé producimos más de 300 variedades de frutales antiguos y otras de interés agroecológico.