Kalaska es una iniciativa colectiva situada en la comarca de Sakana (Navarra) centrada en la transformación local de carne procedente de pequeñas explotaciones ganaderas. El nombre proviene del cencerro tradicional utilizado en la zona, símbolo del pastoreo y de la ganadería extensiva.
El proyecto nace en 2018 cuando un grupo de personas productoras, con apoyo del grupo de desarrollo rural, detecta la necesidad de contar con infraestructuras colectivas para transformar su propia producción cárnica.
El objetivo principal fue mantener activo el pequeño matadero local y dotarlo de un obrador y sala de despiece para dar valor añadido a carne de vacuno, ovino y caballar producida de forma sostenible en la comarca.
En 2021 se ampliaron las instalaciones y en 2023 el proyecto se consolidó como una cooperativa público-comunitaria de servicios sin ánimo de lucro, ofreciendo matanza, despiece y elaboración a ganaderos, carnicerías y consumidoras locales.
La iniciativa permite cerrar el ciclo productivo en el territorio: criar, transformar y vender cerca del lugar de origen, reforzando un sistema alimentario territorializado.
El principal problema detectado fue la dificultad de las pequeñas explotaciones para comercializar carne con valor añadido. Sin infraestructura cercana, los animales salían del territorio y el beneficio económico también.
La solución fue crear una herramienta colectiva basada en:
El proyecto también busca facilitar la incorporación de nuevas personas al sector, permitiendo testar productos y emprendimientos sin necesidad de grandes inversiones iniciales.
De esta manera, Kalaska actúa como infraestructura básica para sostener la ganadería de pequeña escala.
A nivel social
Refuerza la economía rural, mejora la rentabilidad de explotaciones familiares y facilita el relevo generacional. Permite que la carne se consuma con trazabilidad y relación directa con el territorio.
A nivel ambiental
Apoya la ganadería extensiva, fundamental para el mantenimiento del paisaje y la biodiversidad. Al transformar en origen reduce transporte y dependencia de grandes industrias.


Estas infraestructuras ofrecen, a día de hoy, servicio de matanza, despiece y elaborados a makila a personas ganaderas, consumidoras y carnicerías de la zona.