Pistachos Mis Raíces es un proyecto agrícola familiar ubicado en Castilla y León que nace en octubre de 2014 con la plantación de los primeros pies madre UCB. Entre 2015 y 2016 se realizaron los primeros injertos y, con el paso de los años, la explotación ha ido creciendo mediante nuevas parcelas dedicadas al cultivo del pistacho.
El proyecto surge de la motivación de una familia vinculada al campo que decide apostar por un cultivo alternativo y de futuro, buscando diferenciarse dentro del sector agrícola tradicional. El objetivo principal desde el inicio fue producir y comercializar su propio producto final, apostando por la cercanía con el consumidor y la identidad territorial.
Actualmente la finca cuenta con más de 5.000 árboles de pistacho. Las parcelas más antiguas se mantienen con cubierta vegetal para mejorar la estructura del suelo y favorecer la biodiversidad, mientras que las más recientes combinan labores agrícolas con sistemas de riego por goteo para optimizar el uso del agua.
En 2022 se obtiene la primera producción comercializada bajo marca propia, dando paso a la venta directa del producto. Hoy se ofrecen tres variedades:
El trabajo diario implica numerosas labores agrícolas: poda, riego, eliminación de chupones, entutorado, seguimiento del cultivo y recolección. Todo el proceso se realiza cuidando la calidad del fruto y reduciendo al máximo los tratamientos para mantener una producción más respetuosa con el medio ambiente.
El desarrollo del proyecto ha sido progresivo y marcado por los tiempos propios de un cultivo leñoso de larga espera productiva. Desde la plantación inicial hasta la primera cosecha comercial pasaron varios años, lo que supuso una inversión continuada de trabajo sin retorno económico inmediato.
Entre las principales dificultades se encontraron:
Para superarlo, el proyecto apostó por el aprendizaje continuo en campo, la ampliación gradual de parcelas y la diversificación de tareas dentro de la explotación. La estrategia principal fue asumir el proceso a largo plazo y centrar el valor en la calidad del producto final.
El acceso a la tierra se basa en parcelas agrícolas gestionadas directamente por la familia, lo que ha permitido desarrollar el cultivo con estabilidad y continuidad. La comercialización se ha orientado al mercado cercano y al consumidor final, priorizando circuitos cortos y el contacto directo con el territorio.
A nivel social
El proyecto contribuye a la diversificación agrícola en el medio rural y demuestra la viabilidad de nuevos cultivos adaptados al clima continental. Favorece el mantenimiento de actividad agraria familiar y aporta valor añadido mediante la transformación y comercialización directa. La venta cercana refuerza la relación productor-consumidor y ayuda a mantener economía local.
A nivel ambiental
Se aplican técnicas agrícolas orientadas a la sostenibilidad:
El cultivo del pistacho, adaptado a condiciones de baja pluviometría, representa además una alternativa resiliente frente al cambio climático en zonas de secano.


Nuestra finca cuenta con más de 5.000 árboles de pistacho en los que empleamos técnicas agrícolas sostenibles para proteger la salud del suelo y producir frutos de calidad.