Juanes Ibérico Salvaje es una iniciativa ganadera basada en la cría de cerdo ibérico puro en régimen extensivo dentro del ecosistema de la dehesa. El proyecto parte de la idea de que la calidad del producto depende directamente del estado de conservación del entorno natural en el que viven los animales.
Los cerdos nacen y permanecen durante toda su vida en libertad, aprovechando los recursos que proporciona el propio medio. Su alimentación se compone principalmente de pastos, frutos del campo y especialmente bellotas, completándose únicamente cuando es necesario con materias primas ecológicas, sin uso de transgénicos ni pesticidas.
El manejo busca reproducir el equilibrio tradicional entre ganadería y territorio, permitiendo que el animal se desarrolle con movimiento constante y comportamiento natural. Este sistema influye tanto en el bienestar animal como en las características organolépticas del producto final.
El proyecto integra la producción ganadera con el cuidado activo del ecosistema, entendiendo la explotación como parte del paisaje y no como un elemento ajeno a él.
El principal planteamiento del proyecto fue apostar por un modelo contrario a la intensificación, priorizando el tiempo natural de crecimiento y la regeneración del entorno.
Los retos principales han sido:
La solución ha sido aplicar un manejo extensivo tradicional combinado con criterios de ganadería regenerativa, ajustando el número de animales a la capacidad del terreno y permitiendo la recuperación vegetal.
El modelo productivo busca demostrar que la rentabilidad puede basarse en la calidad y no en el volumen.
A nivel social
El proyecto contribuye al mantenimiento del paisaje de dehesa y al desarrollo de actividad ganadera tradicional. Refuerza la identidad cultural ligada al ibérico y promueve un consumo más consciente basado en el origen del alimento.
A nivel ambiental
La ganadería regenerativa favorece la biodiversidad, mejora la fertilidad del suelo y contribuye a la fijación de carbono. El aprovechamiento racional de recursos naturales evita la degradación del terreno y ayuda a conservar el ecosistema.


Nuestros cerdos ibéricos puros nacen y viven en absoluta libertad en un entorno extensivo en la dehesa durante toda su vida.